Enamorando al cliente erróneo
¿ SERÁ
QUE ESTÁ ENAMORANDO AL CLIENTE EQUIVOCADO?
¿Alguna vez ha sentido que está trabajando para el
cliente equivocado? La verdad es que a veces las empresas invierten mucho tiempo
y esfuerzo dedicándose a clientes que al final del mes no resultan ser tan
rentables. Seguramente usted ha tenido que lidiar con clientes difíciles, pero algunos de ellos son
tan problemáticos que lo mejor es simplemente dejarlos ir. Hay varias señales
que le ayudan a identificar cuándo ese cliente se está
convirtiendo en una carga innecesaria para su negocio. Huya de
él si:
- Se
queja del precio que está pagando por el producto o servicio. Le parece
muy costoso.
- Constantemente
hace peticiones adicionales que no estaban incluidas en el precio inicial.
- Solicita cosas
o tareas que no le corresponden a su negocio.
- Critica todo y
pide cambios, modificaciones o devoluciones con frecuencia, sin tener
razón.
- Es agresivo e
intransigente cuando se le explica algo.
- No permite
negociar o llegar a acuerdos que beneficien a ambas partes.
- Usted siente
que no está ganando lo suficiente con relación al esfuerzo y tiempo que
está invirtiendo en este cliente.
Precisamente, cuando usted se da cuenta que este
cliente no es rentable para su negocio, lo recomendable es cancelar la relación comercial y concentrarse
en otros clientes que de verdad valoren lo que usted les ofrece
y estén dispuestos a pagar el precio establecido. Recuerde que los clientes que
están exprimiendo sus recursos y su tiempo no son sostenibles a largo plazo.
¿Este
es su cliente ideal?
Algunas veces, en su afán por conseguir clientes
como sea, las empresas terminan ganando clientes que desde el principio eran
inapropiados. Esto sucede porque no se tiene claro el tipo de cliente que
necesita su negocio. Es muy importante establecer un perfil definido de cómo debe ser su cliente ideal.
De este modo todos su esfuerzos irán encaminados a atraer a ese comprador
específico, en vez de capturar grandes masas de compradores que tal vez no le
convienen.
Por
ejemplo, si su negocio es un hotel cinco estrellas, no le sirve de nada hacer
publicidad en portales de turismo para mochileros. Seguramente atraerá alguno
de ellos, pero eventualmente se quejarán de los altos costos que deben pagar.
Recuerde que los clientes insatisfechos son quienes hablan mal de su marca,
creando una mala reputación que será difícil de arreglar.
Además, los clientes que no están de acuerdo con los
precios de su negocio, terminan ejerciendo cierta presión para que usted decida
cobrar menos. Esto es restarle valor a su empresa. Si el precio se convierte en
un problema y usted decide cobrar menos para conservar esos clientes, luego
vendrán otros comparadores que le exigirán esos mismos precios e incluso menos.
Por otro lado, considere que hay ciertos compradores
que terminan generando problemas dentro de la empresa. Son clientes tan
demandantes y exigentes, que saturan a los empleados que están a su servicio,
llegando incluso a generar roces o conflictos entre los mismos trabajadores. Todo esto afecta la calidad del trabajo, la
productividad y el clima laboral. Eso sin contar que cuanto más
tiempo dedique un empleado a un solo cliente, menos dedicación tendrá para los
demás clientes.
Nunca
olvide a quien le quiere vender
Siempre tenga presente que el mejor cliente para su negocio es aquel que
tiene una necesidad que usted puede satisfacer, a un precio que
él este dispuesto a pagar. Obviamente tendrá que definir un perfil más
específico de su cliente ideal, delimitando características como edad, genero,
profesión, poder adquisitivo, gustos, pasatiempos, situación familiar,
costumbres de consumo, lugares favoritos para comprar, etc.
Toda
su estrategia publicitaria debe dirigirse a esa persona concretamente. Recuerde
que su objetivo es capturar al cliente que quiere
atraer, no a cualquier consumidor que encuentre al azar. Es muy
importante que todos los integrantes de su equipo tengan claro el tipo de
cliente ideal que le interesa, especialmente quienes trabajen en el
departamento comercial o en los puntos de ventas atendiendo directamente al
público.
Es su responsabilidad el tipo de clientes que le
estén llegando, así que si detecta que sus compradores no son lo que le conviene,
deténgase a pensar ¿qué está fallando? ¿mi mensaje publicitario es
ambiguo o no es lo suficientemente claro? ¿estamos buscando
nuevos clientes en espacios incorrectos? ¿estamos haciendo el trabajo adecuado
donde se concentra mi público objetivo?
¿Usted cree que está trabajando para el cliente
equivocado? ¿Está seguro que todos sus esfuerzos se dirigen a atraer a su
cliente ideal?
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